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Consejos para hablar con tus hijos sobre las protestas y el racismo


A medida que las ciudades y las redes sociales se inundan de ira por la muerte de otro hombre negro a manos de la policía, los padres preocupados se enfrentan a cómo proteger a sus hijos de ver lo peor de la violencia mientras explican los estragos del racismo.


Y esto no podría haber llegado en un peor momento.


Al resguardarse en casa durante meses para evitar el mortal coronavirus, muchos padres están haciendo malabarismos entre el trabajo y el cuidado infantil, mientras también han disminuido las reglas del tiempo de pantalla para sus hijos.


Ahora es aún más probable que los niños encuentren el video de George Floyd, un hombre negro desarmado y esposado en Minneapolis, quedándose sin aliento mientras un agente de policía blanco pone una rodilla sobre su cuello.


Incluso si no lo han visto, los expertos señalan que los padres deberían asumir que sus hijos ya están al tanto de tragedias como estas y de sus consecuencias.


“Los niños y adolescentes están experimentando las consecuencias colaterales de los asesinatos divulgados de Breonna Taylor, Tony McDade y George Floyd, ya sea que posean directamente un teléfono inteligente o no”, advirtió la pediatra de California Dra. Rhea Boyd, quien enseña a nivel nacional sobre la relación entre racismo estructural, inequidad y salud.


Cuida de ti primero


¿Cómo puede un padre ayudar a su hijo a atravesar estos tiempos inquietantes?

Deja que la edad y el nivel de desarrollo del niño te guíen, indicaron los expertos. Pero antes, asegúrate de que cuentas con el estado de ánimo indicado.


“El primer paso de un padre es cuidarse de sí mismo, de su salud mental y de su salud emocional. Ponerse primero la máscara de oxígeno propia antes de ayudar a su hijo”, señaló la pediatra de Chicago Dra. Nia Heard-Garris, quien preside el Comité de Salud de Minorías, Equidad e Inclusión de la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP, por sus siglas en inglés).


“El trauma indirecto a través de las pantallas es real, especialmente para las comunidades marginadas que pueden haber experimentado acciones similares de primera mano”, sostuvo la Dra. Jenny Radesky, pediatra de desarrollo conductual que enseña en la Universidad de Michigan.


El estrés de observar eventos traumáticos en la televisión y los teléfonos inteligentes “permanece en nuestros cuerpos y mentes”, agregó Radesky. Ella sugiere que los padres encuentren formas de canalizar esa energía con acciones positivas, como la respiración profunda y los ejercicios de concentración, antes de jugar o hablar con sus hijos.


“Esto no significa dejar de lado la ira o la ansiedad, solo implica organizarse mejor para que puedas pensar y actuar con mayor claridad”, apuntó.


Una vez que los padres están completamente preparados para ser una voz tranquila y racional, “entonces pueden analizar lo que es importante transmitirle a su hijo para que no esté compartiendo información que pueda traumatizarlos o hacerlos sentir inseguros”, indicó Heard-Garris.


Bebés y niños pequeños


Aunque los niños menores de tres años no van a entender lo que está ocurriendo en televisión, sí podrán percibir el “miedo, la urgencia o la ira en las voces y los comportamientos de las personas”, explicó Radesky.


A esta edad, el estrés aparece como un comportamiento quisquilloso o sin regular. Para evitar que eso ocurra, los padres deben leer, escuchar o mirar las noticias cuando el bebé no esté físicamente allí.


“Observa lo que necesites para mantenerte informado sobre tu comunidad, pero luego apágalo y haz algo que lleve a tu familia a sentirse conectada y completa”, indicó Radesky. “Es posible que tengas que volver a concentrarte o regular tus pensamientos y sentimientos antes retomar las actividades con tu hijos”.


Según los expertos, este el momento de comenzar a enseñarle sobre el racismo sistemático y cómo identificarlo y refutarlo.


Los estereotipos y prejuicios racistas comienzan a una edad sorprendentemente temprana.

Ya a los seis meses, el cerebro de un bebé puede notar diferencias basadas en la raza, y de los 2 a los 4 años puede internalizar el prejuicio racial, destacó la pediatra de Maryland Dra. Jacqueline Dougé, coautora de la declaración de la AAP sobre el impacto del racismo en la salud de niños y adolescentes.


Para los bebés y los niños pequeños, “aprender” el racismo resulta muy similar a aprender un nuevo idioma, escribieron Dougé y la pediatra de California, Dra. Ashaunta Anderson, en un comentario por separado. Puede suceder sin el aporte de los padres, solo por los estereotipos raciales que prevalecen en la sociedad.


A los 12 años, muchos niños comienzan a asenta